La vida diaria y el estrés de una vida ordinaria cualquiera se queda grabado en los sitios más insospechados de nuestro cuerpo. Así, como el estrés contribuye produce ansiedad, la ansiedad induce al consumo de azúcares y de infusiones varias, para apagar ese vacío. Un vacío, unos dicen que, existencial, otros que se produce debido a la energia que el organismo necesito a la hora de hacer la dirección, otros que es la falta de actividad sexual. De cualquier forma, el consumo diario de esos azúcares que se encuentran en cualquier producto, claro que en menos medida que en los denominados “dulces”, producen un desgaste y corrosión en nuestros dientes, irreversible. Y así como azúcares naturales como el de las frutas, azúcar de caña o la miel, parecen menos inofensivos, no pueden tampoco tomarse en grandes cantidades dependiendo de la sensibilidad personal. Un producto como la miel, que se considera de lo más natural y sano posible, contiene no solo todos los azúcares que ya de normal se le atribuyen, sino que además tiene ácidos, provenientes de las propias avejas. Ácidos que son conservantes naturales pero que para los dientes puede representar una amenaza, ya que disminuyen la placa protectora. Además de estos azúcares también otros alimentos de los que no nos esperaríamos absolutamente nada contraindicativo, quién te iba a decir que tomarte una infusión de té verde cada mañana de invierno, y una de manzanilla por la tarde pudiese hacer otra cosa que no fuera causar bienestar general. Pues resulta que no solo sono el café y el té negro los que producen unas manchas oscuras en la coyuntura de los dientes, sino que todas las infusiones pueden ser un foco de manchas. Si tomas una taza de color blanco para tomarte una infusión cualquiera, observas…